¿Por qué los chicos se anotan en el proyecto? ¿Cómo lo viven? ¿Qué piensan de esta experiencia?
Les preguntamos a los propios alumnos y nos contestaron esto...
Ángela Menéndez
5to Comunicación
Supongo que me anote en el proyecto porque soy curiosa. Me acuerdo que nos vinieron a hablar del proyecto, nos mostraron fotos, nos contaron cosas. Después pasaban una hoja en la cual ponías “si” o “no”. Nunca hubiera puesto que “no”, simplemente. Sentí que tenía que hacerlo, y no por la charla y no por las fotos. Sino por la mirada de los que hablaban de eso. Parecían compartir algo que ninguno de nosotros podía entender. Y yo, yo quería saber que era.
Me acuerdo que uno de los que hablaba tenía los ojos rojos. Yo estaba sentada en la primera fila y no podía parar de mirar eso. Primero pensé que los tenía irritados por algo, pero al cabo de un rato descubrí que era producto de la emoción. El hablar de eso y mirar las fotos lo emocionaba. Me contagió la locura. Pusé que “si” en la hoja y todo empezó.
Viajé tres años con el colegio (Un año a una escuela, la “716” y dos años a la “630“) Y paralelamente viajé por mi cuenta dos veces. (Las dos veces a la “716”)
El proyecto cambió mi vida radicalmente. Primero que nada sé que hay un lugar en el mundo al cual siempre voy a volver, un lugar donde siempre me van a recibir con los brazos abiertos, un lugar del cual soy parte.
Formé lazos con mucha gente, no solo con los nenes, también con la gente de las distintas escuelas, ya sean maestros, directores o padres. Es gente que llevo dentro de mi, gente que extraño y por la que cuento las horas para volver a ver. Personas que me abrieron las puertas de su casa para comer, dormir o hablar, que me dieron hasta lo que no tenían para que me sintiera cómoda. Y es por eso, tal vez, que yo allá me siento como en casa.
Los nenes no hicieron otra cosa que enseñarme a vivir. Los veo a ellos, en sus actitudes y maneras de manejarse y crezco. Me doy cuenta que a pesar de que les faltan muchas cosas, les sobran otras que por acá casi no existen. Me hacen eternamente feliz, cuando voy para allá y veo que un nene se ríe se me llena el alma. Tengo determinados recuerdos de sonrisas que nunca se me van a borrar, porque fueron algunos de los mejores momentos de mi vida.
Cuando a la mañana estoy cansada y no me quiero levantar, o estoy triste… me acuerdo de los nenes caminando sobre la tierra roja, me los imagino con sus cuadernitos, yendo a la escuela y me levanto feliz. Aprendí a no quejarme tanto por pavadas e intento imitarlos, en sus maneras y en sus códigos.
Finalmente, nunca antes me había sentido parte de ningún grupo ni de nada. Hasta conocer el Proyecto y Misiones. Ahora sé que yo soy parte de todos ellos y ellos son parte de mi.
Alguien que sabe mucho del proyecto, alguna vez dijo algo como “Nosotros no somos como Papá Noel, no venimos diez días y hacemos un par de juegos y nos vamos. Porque para los nenes no son diez días, para ellos es una vida. Y esto no lo digo porque lo creo, sino porque lo sé”.
Yo sinceramente creo que les cambiamos la vida, y no porque seamos unos genios ni nada. Los hacemos del mismo modo en que ellos cambian la nuestra. Nos enseñamos mutuamente, y crecemos de la mano.
Tengo la maravillosa experiencia de conocer nenes que cuando crecieron y se anotaron en la secundaria me dijeron que fue por nosotros, porque querían ser como nosotros. Porque a veces se piensa que lo que hacemos es pintar la escuela y jugar con los nenes, y no es así. Va mucho más allá de eso. Yo siempre trato de hablarles del futuro, de que tienen que estudiar, de que pueden salir de ahí, de que pueden hacer de su vida lo que ellos quieran, que nadie los puede obligar a nada. Y sé que me escuchan. También soy conciente de no todos los van a hacer, tal vez me deprimo cuando me entero que alguno dejó de estudiar por trabajar. Pero también saltó de alegría cuando me cuentan que van a la secundaria, a pesar de que quede a 14 kilometros.
También me deprimo a veces cuando me cuentan cosas que les pasan en sus casas, me dicen que no quieren volver, porque les pegan o por otras razones. Y me da mucha impotencia, siento que nada sirve, que podemos jugar, gritar todo el día bajo el sol y eso no va a cambiar su realidad cuando lleguen a sus casas. Pero después me tranquilizo y pienso que al menos, les traemos un poquito de luz.
Que algún día al mirar atrás, no va a ser solo oscuridad. Y sé que eso hace la diferencia.
Y con respecto a la comunidad, creo que lo que hacemos es encender la chispita que luego hace el fuego. Al ir nosotros y empezar a hacer cosas, ellos se contagian y siguen con lo que nosotros empezamos. Es una suerte de cadena. Por ejemplo, si pintamos un sector de la escuela, cuando volvemos, tal vez ellos ya pintaron otra parte. Tratan de mantener lo que logramos y de mejorarlo. Yo tengo la certeza de que las esucelas a las que vamos cada vez están mejor. Por nosotros y por ellos, que se contagian la energía. Es cuestión de que cada uno aporte su granito de arena. Tal vez antes pensaban que lo que podían dar era insignificante, y ahora saben que si todo se junta, sale algo grande. Es una lección que todos aprendimos.
Se hace un ida y vuelta increíble. Se crean lazos, afectos, amistades. Para ellos y para nosotros.
Y así como sé que nosotros les llevamos luz, tengo también la certeza de que sus ojos iluminados por un abrazo nuestro nos delimitan un camino y nos guían, como una estrella a seguir para siempre volver a casa.
Lucila Leanza
Cuarto Comunicación
Me anoté en el proyecto básicamente, el primer año, por la curiosidad de viajar, mas allá que el proyecto no sea solo el viaje. Ya que escuchaba a las personas de los años mas grandes decir muchas cosas relacionadas con el proyecto, muy buenas, y me llamaba mucho la atención.
Este año, que es mi segundo año en el proyecto, me anote porque ya lo había hecho el año pasado y porque me lleve una experiencia única, en donde aprendí muchísimas cosas y que no es tan solo lo que vos das, sino también lo que allá te dan que es mucho mas. Y quería repetirla sin ninguna duda.
En mi influyó de muchas maneras. Tanto en cosas personales, como en darme cuenta de que no hay solo una realidad, la que vivimos, sino que existen otras maneras de vivir, te sacan de esa burbuja que nosotros mismos nos metemos por vivir en la ciudad, y te muestran otra realidad, otras costumbres, otra manera de querer y ser querido, nose si mejor o peor, pero distinta y única. Hay gente que le falta muchísimas cosas que a vos te sobran, y en vez de estar quejándote porque te falta algo material, pensar que ellos con tan poco que tienen son felices. El proyecto me abrió la cabeza de muchos puntos de vista, te enseña a valorar cada cosa que tenés como a las personas que son parte de tu vida. De misiones volvés completamente lleno, feliz, conforme, porque allá te das cuenta de que no es tanto lo que vos les das a ellos, es mucho mas lo que ellos te dan a vos, lo que ellos te enseñan, cada abrazo que te dan los nenes, o cada palabra de los profesores, directores y personas de la comunidad te hacen dar cuenta de que todo el esfuerzo que vos hiciste durante el año para viajar no es nada, que por estar alla haría eso y mucho más. Cada nene que conoces es especial, cada palabra que cruzas es inolvidable, cada rato de juegos con ellos es único. Cada mirada tiene su brillo. Ellos, con todos los problemas que tienen en las cosas te hacen o te ayudan a olvidar de todo, y te hacen sentir que para ellos, para los nenes, sos un ejemplo a seguir, un ideal. Y no hay cosa mas linda, y mas gratificante que eso.
Para ellos que nosotros vayamos a para allá es una de las mejores cosas que les debe pasar en el año. Refiriéndome, ahora, a los nenes, no tienen una vida fácil, los papas generalmente no saben como tratarlos, ya porque tienen muchos hijos, o porque no les alcanza la plata para alimentar a todos o poruqe trabajan todo el dia y no tienen tiempo para estar con los nenes, entonces cuando vos llegas allá aparte de llevarle ropa, les llevas algo mucho mas importante que es amor, que es un abrazo, o simplemente un juego para pasar el tiempo, y los nenes, lo reciben felices, y te devuelven el doble, o el triple de lo que vos le diste, que te das cuenta de que no fue tanto. Como dije antes, para los ellos, vos sos como un ejemplo a seguir, ellos van a querer copiarte y ser como vos, cada cosa que vas a hacer ellos la van a copiar, y te van a admirar todo lo que haces y a vos mismo.
Con respecto a la comunidad, primero y antes que nada, están felices de que un grupo de personas llegue y haga felices a los nenes de su escuela por diez dias. Se muestran las personas mas agradecidas del mundo, por ejemplo, aunque no tengan para comer en sus casas, o tengan nada mas que un paquete de harina, a ellos no les importa, agarran y te hacen tortas fritas para todos, y ahí te das cuenta cuan agradecidos están. Mas alla de la ropa que les llevamos (que se vende a un precio simbólico (cincuenta centavos, un peso, etc) para que la gente que la compra la valore mucho mas que si se la regalan, y para que no piensen que cuando volvamos al otro año les vamos a seguir regalando, a pesar de que si alguna familia no puede comprarla se ve como se hace, y se le dá.), mas allá de que les pintemos parte de la escuela, ellos estan felices porque estamos ahí, y les hacemos compañía durante diez dias. Y como dijo este año el director de mi escuela, se muestran muy felices de que los padrinos de su escuela estén ahí.
Lucas Ezequiel Fernández
5° Gestión
Me anote por primera vez en el proyecto cuando estaba en 3° año, en el año 2006. Mis dos hermanos mayores siempre me contaban sus experiencias relacionadas con el proyecto, tanto lo que hacían acá en Buenos Aires, como lo que hacían allá en Oberá. Además muchas veces, alumnos y ex alumnos del IEA hacian reuniones con los chicos de 2° 3° año, para hablarles acerca del proyecto, para explicarles las diferentes actividades que se hacen en el mismo, mostraban fotos, etc. Todo esto me atraía mucho, ver a los “mas grandes” contando sus anecdotas, emocionados, sonriendo y a la vez con lagrimas en los ojos. Por esto es que me anoté y no me voy a arrepentir nunca, y espero seguir viajando.
Viaje dos años. Hubiese querido viajar 3, pero el primer año que me anote no pude hacerlo debido a una suspensión que me imposibilito hacerlo. Igualmente seguí ayudando en buenos aires, tanto en roperito, como en asados, venta de bonos, etc. Sin dudarlo, al año siguiente me volví a anotar, con mas ganas que el año anterior y por suerte pude realizar este hermoso viaje.
Muchas veces escuche una frase que decía que cuando una persona iba a misiones, ya no era la misma persona. Creo que eso es cierto. A mi esta experiencia me influyo en un montón de sentidos. Aprendí a valorar muchísimo las cosas que tengo, cosas que antes pasaba por alto, hoy me doy cuenta de lo que son y lo agradecido que estoy por tenerlas. Estas cosas son tanto materiales como inmateriales. Cuando uno viaja a misiones, “deja” en Buenos Aires una mochila cargada de preocupaciones y de problemas que vuelve a cargar al volver. Pero a partir de esto aprendí que muchas veces nos hacemos problema por cosas insignificantes, porque allá en misiones esos problemas no son nada si los compramos con lo que tienen ellos. Muchas veces nos quejamos porque se nos rompe el auto, porque no nos anda la bicicleta, porque no nos quieren comprar un par de zapatillas de 300 pesos. Allá en Misiones los nenes no tienen ninguna de estas cosas. Caminan 5 km o más, para llegar al colegio. Algunos los hacen descalzos, otros con zapatillas viejas y gastadas.
También aprendí que siempre que uno dé, va a recibir. Porque todo lo que uno le da a esos nenes, no es ni la mitad de lo que recibe por parte de ellos.
Durante la semana en que se visitan las escuelas, los nenes reciben tanto cariño, tanto amor, tanta atención, que tal vez durante el resto del año no pueden tener. Es por esto que desde el momento en que pisas las escuelas comenzás a formar parte de sus vidas. Los nenes te saludan por primera vez, y ya te abrazan. Al segundo día ya te dicen “te quiero”, ya al tercer día, escuchas varias veces, “te amo”. Pocos días antes de volver comenzás a escuchar, “te voy a extrañar” “no te vallas” “volvé pronto”. Creo que recibir esos abrazos, esas palabras es algo inexplicable. Por eso nuestra visita, por mas que no les cambie la vida a los nenes creo que les brinda una de las mejores semanas de sus vidas, las cuales creo que no van a olvidar nunca.
También se siente mucho el agradecimiento de la comunidad hacia el proyecto. Muchas veces te invitan a sus casas a merendar. Esto es muy valorable sabiendo que quizás no tengan comida para alimentar a sus hijos ni dos veces al día.
Además muchas veces recibimos abrazos o algunas palabras que demuestran lo felices que están de tenernos allí.
Manuela Gomez
Cuarto año comunicación
Me anote en el proyecto cuando estaba en tercer año, o sea el año pasado porque todos me decían que era una experiencia increíble, que no se podía explicar con palabras, que había que vivirlo y que realmente era mágico. Todo este asunto me llamo mucho la atención y es por eso que decidí anotarme, creo que ese día fue el más sensato de mi vida, nunca me voy a arrepentir de eso, porque sin duda estos viajes son mi mayor satisfacción.
Esta experiencia influyo muchísimo en mi y creo que en todos los que viajan, como dije anteriormente no lo pudo explicar con palabras ni con los adjetivos mas lindos que se me crucen por la cabeza, lo que aprendí viajando a la escuela 630 hasta ahora no lo aprendí en ningún lugar, el valor de las cosas, el tener una familia completa, ser parte de personas que tienen lo básico y un poco mas para vivir, esta experiencia sirve hasta para conocerse uno mismo, relacionarse con otras personas y hasta llegar a formar una amistad con gente que jamás imaginarias. Es algo increíble y por eso estoy profundamente agradecida con toda la institución y más que nada con la comisión de Acción Solidaria que hace posible que yo pueda pisar la tierra colorada año a año.
Lo que los nenes y la comunidad nos demuestra cuando estamos allá es algo que todavía no puedo creer, el cariño que nos dan es el mas gratificante, con solo una sonrisa o una simple caricia están profundamente agradecidos y parece que vamos y su vida se alegra y es mas divertida por unos 10 días, aunque no tengan para mantener a su familia tratan de darte lo mejor que tienen, pan casero, tortas fritas, lo que sea para agradecerte que estas allá ayudándolos, pero ellos son los que más nos ayudan a nosotros. En esos diez días que estamos compartiendo con ellos, nosotros somos los ídolos, los agasajados, y uno se siente con la mejor energía para poder ayudar y poner el 100% para sacarle a un nene la sonrisa mas grande que pueda tener.
Carballo Matias
5 ano gestion
Me anote en el 2006, mientras cursaba 3 año ,mas que nada por intriga, los lideres, que son ex alumnos del colegio y alumnos, iban curso por curso explicándonos de que se trataba el proyecto, lo que se hacia, como se hacia. A mi me llamo mucho, porque era gente que ya habia terminado el colegio y sin embargo seguían yendo por el proyecto, nos decian lo que sentian por este, y cada vez que hablaban se emocionaban, pense que no podia perdermelo y me anote. Estuve anotado los tres años, pero tuve la posibilidad de viajar dos.
Este proyecto en mi influyo de la mejor manera, cuando uno viaja sale un poco de lo que es la rutina, y conoce otra realidad, allá la gente es muy pobre y se aprende a valorar muchísimo mas las cosas. Los lideres, antes de viajar, nos decían que OBERA es mágico, y tuve la suerte de poder saber de que hablaban, porque decían eso, y puedo asegurar que es verdad. En lo personal, siento que hago algo por alguien, que por unos pocos días podemos sacar a esos nenes de su realidad y hacerlos saber que hay gente que piensa en ellos, uno vuelve de OBERA lleno, yo siempre digo que durante todo el año cargo una mochila donde pongo todas mis angustias, mis tristezas, todo lo que me hace mal, y cuando llego, dejo esa mochila, y al volver me pongo una nueva, vacía, lista para seguir adelante. Es muy difícil explicar lo que me hace y me hizo sentir el proyecto, me llena, me hace bien, lo único que puedo decir es que me sumo a esa frase, y la repito, OBERA ES MAGICO.
Nosotros vemos las caritas de los nenes cuando llegamos, con la mirada nos dicen gracias, se le ve en los ojitos esa transparencia, esa felicidad de vernos. Son solo diez días que estamos allá, pero creo que les sirve para olvidarse un poco de la realidad en la que viven. Mas allá de todo lo material que se lleva y todo el trabajo que se hace, hay algo mas importante que hacemos, es darle ese abrazo, esa caricia, jugar con ellos, respetarlos, acompañarlos, que creo que es lo que mas les hace falta.
Marina Erlich
4to año Comunicación
Me anoté en el proyecto de Acción Solidaria por varias razones. La primera, fue porque la gran mayoria de mis amigos uno o dos años mayores que yo ya habían viajado, y no paraban de hablar de Oberá, y también de todo lo que es el proyecto en si. Desde los días que hay que asistir a roperito, hasta los asados, en los cuales no solo trabajas sino que también aprendes y conoces gente nueva, y todas esas cosas me producian mucha intriga. La segunda razon es porque siempre quise ayudar de alguna manera a las otras personas, y al tener este proyecto al alcance de mi mano, pude cumplir con lo que queria. La tercera razon, es porque todas esas personas amigas mias, no paraban de hablar de LA MAGIA DE OBERÁ, y como soy una chica curiosa, queria descubrir esa magia. Y la cuarta y ultima razon, es porque siempre en el cole yo veia a gente ya de 20, 22 años que vivian para ese proyecto, y me preguntaba que tenia ese proyecto, ese viaje, que hacia que una persona ya egresada del colegio hace cuatro años, siguiera participando.
Esta experiencia de viajar a Oberá influyó en muchos sentidos de mi vida. Empezando por el grupo de gente que formé, no tanto en el primer año, pero en el segudo si, ya que allá, en Oberá, las circunstancias hacen que nos tengamos que unir todos, hasta con la gente que nunca imaginábamos íbamos a cruzar palabra, y después, ya en Buenos Aires, pasaron a ser amigos, pero amigos de verdad.
Al volver a mi casa, aprendí a valorar muchísimas cosas que antes no tenía en cuenta, desde tener mi casa, frazadas, ropa, hasta valorar el poder abrir una canilla y poder contar con agua potable todo el día, entre otras cosas.
También creo que me valoro un poco más a mi misma, ya que me conocí de otra forma, descubrí cualidades mías, que nunca antes me había imaginado que podía llegar a tener, desde convivir con 30 personas en condiciones poco comunes para mi, hasta estar con un grupo de treinta o cuarenta nenes sola haciendo juegos, y desenvolviéndome bien en mi grupo de amigos y en el de la comunidad de allá.
Es algo muy difícil de explicar los lazos que se forman allá con los nenes, maestros y el mismo director. El primer día que llegamos, del primer año que se viajo a la escuela, a los diez minutos los nenes me decían cosas como “Te quiero mucho”, “Te amo”, y querían vivir a upa de todos. Esas son cosas que los marcan a ellos, y que nunca se olvidan. Así como yo nunca me voy a olvidar de ellos, se que ellos, hasta cuando sean grandes se van acordar de los chicos de Buenos Aires , que hicieron pasarles diez días de alegría.
Y otras personas que nunca se van a olvidar de todo esto, son los padres, los cuales lloraban a la par nuestra y de los nenes el día de la despedida.
En conclusión creo que influye positivamente tanto en los nenes como en la comunidad que nosotros vayamos todos los años a verlos, ya que la relación que se forma es increíble, y no importa la distancia, cuando volvemos, parece como si nunca nos hubiéramos ido.